Yo me considero del primer grupo... me enfado, monto el "pollo" pero luego no soy nadie a los 10 minutos (incluso 5 minutos si la cosa no es muy importante).
Sara es del segundo grupo... y el problema principal es que se lo ha ido comiendo ella solita, y cuando ha explotado aquello ha sido como la explosión de Hiroshima.
Es muy fácil decir que tengo que estar donde tengo que estar, echar toda la carne en el asador, etc. pero el que está en esta situación soy yo y quizás con el paso de los meses me he acostumbrado a vivir en este estado y lo que tengo es miedo a la discusión, al enfado, a volver un paso atrás y siempre confiando en que algún día vea un cambio en su actitud hacia mi persona.
Es muy fácil decir que tengo que ser valiente, pero cuando te han rechazado en varias ocasiones te da miedo el dar un paso adelante y que te vuelvan a dar la espalda es muy duro.
Es muy fácil hacer tu rutina diaria, sentarte en el sillón a ver la tele e irte a la cama con la sensación de que te falta algo, es una sensación que te quita el sueño, te hace despertarte en la mitad de la noche y sentir que estás solo en la cama, sin sentir la respiración de otra persona con la que has pasado muy buenos ratos y con la que estás perdiendo toda confianza y te da miedo hasta proponerla donde ir un sábado por la tarde.
