La decisión ha sido dura, pero el viernes pasado, tras una discusión chorra (como todas las últimas) que se catapultó hasta que Sara le contó a Elena nuestra situación hizo que el sábado recogiera lo mínimo necesario y me fuera a mi nuevo hogar.
Yo en la cocina preparando la cena y ellas dos encerradas en el baño de nuestra habitación, yo sentí llorar a la peque, pero pensé que su madre había puesto el agua demasiado caliente o algo así, pero no, después de estar casi tres semanas de vacaciones en navidades insistiendo en decírselo para que tuviera unos días tranquilos sin cole ni nada y va y se lo dice ahora que han comenzado las clases (hace días, claro) y encima sola, sin contar conmigo.
Cuando Elena vino a la cocina para ver si tenía su cena me preguntó del tirón y sin anestesia: "Papa, ¿es verdad que en tu nueva casa vas a tener una habitación de juegos? ¿ahora vas a vivir con los abuelos?"
A mi me dejó de piedra, mire a su madre y le dije, que sí, que de momento me iba a casa de los abuelos y que más adelante quizás tendría una casa nueva.
Serví la cena y me fui a la cocina en busca de las explicaciones que Sara me tenía que dar, ese no era el trato ni la manera de decírselo "oficial" de la psicóloga, pero como siempre a su bola, la cuestión fue un poco menos dramática de lo que me había imaginado.
Ella dijo que había sido la mejor opción y que era mejor para la peque que se lo explicara ella. Yo me fío de lo que la dijo, más que nada porque la peque no ha llorado delante mía y aunque al principio estaba como enfadada conmigo, su actitud ha cambiado y tan sólo me pregunta si me voy a quedar a dormir cuando voy por casa...
Yo le expliqué que aunque no durmiera en casa, por el día todo iba a ser igual que siempre, que la llevaría a sus clases de baile o de inglés, que haría los deberes con ella... y que su padre la quiere igual o más que antes y que no se preocupara porque siempre que me necesitara me tendría a su lado.
Fue una noche rara, viernes, cansado de toda la semana y sin poder dormir por el paso que iba a dar, pero lo tenía decidido: mañana me iría.
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miércoles, 1 de febrero de 2012
jueves, 12 de enero de 2012
Acuerdos
A principios de semana fuimos a otra sesión con el mediador.
Esta vez teníamos que hablar de horarios y reparto de tiempos con Elena, la peque (nombre ficticio)
Durante todas las vacaciones no hemos hablado del tema en ningún momento... porque estábamos de vacaciones y porque no hemos parado por casa, juntos y por separado, con la peque y sin ella.
Después de las sesiones anteriores la actitud de Sara cambió algo, parecía que empezaba a ver un poco la luz al final del túnel, pero nada... tan solo fue un espejismo de algo que deseaba que ocurriera.
Nuestra relación ha mejorado bastante, no hay esa tensión que hubo hasta antes de navidad, pero de vez en cuando hay algunos "picos" de tensión... yo intento controlarme todo lo que puedo pero ella no, cuando le da el arrebato explota y a veces pierde un poco los papeles en situaciones tan idiotas como por ejemplo la de ayer.
7 de la tarde, volvemos de clases de inglés y Sara está preparando la cena, unas tortillas de patatas. Elena ya hizo los deberes antes de ir a inglés pero le queda repasar un poco (está con las tablas de multiplicar). Yo tengo que hacer unas modificaciones de una web y Sara está atendiendo a la peque y a la sartén y yo no me entero que va a cuajar las tortillas mientras que Elena está constantemente preguntando dudas... Sara se desespera y entonces oigo maldecir en la cocina y dar golpes con platos y sartenes... la tormenta está a punto de caer, me acerco a ver que puedo hacer y entonces me dice que no puede estar a todo, etc.
Yo no sé que está haciendo todo a la vez si no estoy con ellas, y lo más lógico es que me hubiera llamado y también hay que decir que cuando la peque tiene una tarde tonta no hace más que llamar a su madre o su padre y puede llegar a desesperarte, pero es una niña, tiene inseguridades y le gusta que estén con ella mientras hace los deberes (a ésto la hemos estado acostumbrando nosotros y debemos ir poco a poco cambiando el chip).
Al final las tortillas no quedaron tan mal como ella pensó pero hubo un momento de tensión que se hubiera podido evitar... lo que me molesta es que ella piense que estaba navegando por internet haciendo el tonto y no valore que yo trabaje con el ordenador y se piense que estoy continuamente en el facebook o yo que sé...
De momento seguimos sin decirle nada a Elena, yo ya he hablado con mis padres que en el momento que hablemos con ella me iré a vivir a su casa (por el momento), pero Sara sigue teniendo dudas... no sé que tipo de dudas, la cosa está muy clara, al menos para mí: has dejado de querer a la persona con la que convives, ya no sientes lo de antes y lo mejor es que cada uno viva por su lado, llevándose bien y compartiendo todo lo común de buen rollo y ante todo lo que prima es el bienestar de Elena, que no se sienta sola, desplazada y que apenas note que sus padres ya no viven juntos.
En esta última sesión aclaramos el tema de los gastos comunes, extraordinarios y demás y también plantamos las bases de reparto de tiempos de Elena (cole, vacaciones, cumpleaños, fiestas...)
En la próxima cita nos enseñará un borrador del documento en el que nos basaremos en caso de no haber un entendimiento o de que falte el buen rollo que, de momento, impera en torno a este asunto.
Esta vez teníamos que hablar de horarios y reparto de tiempos con Elena, la peque (nombre ficticio)
Durante todas las vacaciones no hemos hablado del tema en ningún momento... porque estábamos de vacaciones y porque no hemos parado por casa, juntos y por separado, con la peque y sin ella.
Después de las sesiones anteriores la actitud de Sara cambió algo, parecía que empezaba a ver un poco la luz al final del túnel, pero nada... tan solo fue un espejismo de algo que deseaba que ocurriera.
Nuestra relación ha mejorado bastante, no hay esa tensión que hubo hasta antes de navidad, pero de vez en cuando hay algunos "picos" de tensión... yo intento controlarme todo lo que puedo pero ella no, cuando le da el arrebato explota y a veces pierde un poco los papeles en situaciones tan idiotas como por ejemplo la de ayer.
7 de la tarde, volvemos de clases de inglés y Sara está preparando la cena, unas tortillas de patatas. Elena ya hizo los deberes antes de ir a inglés pero le queda repasar un poco (está con las tablas de multiplicar). Yo tengo que hacer unas modificaciones de una web y Sara está atendiendo a la peque y a la sartén y yo no me entero que va a cuajar las tortillas mientras que Elena está constantemente preguntando dudas... Sara se desespera y entonces oigo maldecir en la cocina y dar golpes con platos y sartenes... la tormenta está a punto de caer, me acerco a ver que puedo hacer y entonces me dice que no puede estar a todo, etc.
Yo no sé que está haciendo todo a la vez si no estoy con ellas, y lo más lógico es que me hubiera llamado y también hay que decir que cuando la peque tiene una tarde tonta no hace más que llamar a su madre o su padre y puede llegar a desesperarte, pero es una niña, tiene inseguridades y le gusta que estén con ella mientras hace los deberes (a ésto la hemos estado acostumbrando nosotros y debemos ir poco a poco cambiando el chip).
Al final las tortillas no quedaron tan mal como ella pensó pero hubo un momento de tensión que se hubiera podido evitar... lo que me molesta es que ella piense que estaba navegando por internet haciendo el tonto y no valore que yo trabaje con el ordenador y se piense que estoy continuamente en el facebook o yo que sé...
De momento seguimos sin decirle nada a Elena, yo ya he hablado con mis padres que en el momento que hablemos con ella me iré a vivir a su casa (por el momento), pero Sara sigue teniendo dudas... no sé que tipo de dudas, la cosa está muy clara, al menos para mí: has dejado de querer a la persona con la que convives, ya no sientes lo de antes y lo mejor es que cada uno viva por su lado, llevándose bien y compartiendo todo lo común de buen rollo y ante todo lo que prima es el bienestar de Elena, que no se sienta sola, desplazada y que apenas note que sus padres ya no viven juntos.
En esta última sesión aclaramos el tema de los gastos comunes, extraordinarios y demás y también plantamos las bases de reparto de tiempos de Elena (cole, vacaciones, cumpleaños, fiestas...)
En la próxima cita nos enseñará un borrador del documento en el que nos basaremos en caso de no haber un entendimiento o de que falte el buen rollo que, de momento, impera en torno a este asunto.
martes, 3 de enero de 2012
¿Cómo decírselo a nuestra hija?
Solamente escribir el título de la entrada me pone un nudo en la garganta... yo, que soy más tierno que el día de la madre me he ido haciendo poco a poco el duro (o es mi corazón el que se ha ido endureciendo) y cuando saco el tema con las pocas personas que saben por lo que estoy pasando ya no se me cortan las palabras y se me saltan las lágrimas... sí, soy un hombre y lloro, y no me arrepiento de ello ni soy menos macho ni todas esas majaderías que se suelen comentar en corrillos de hombres.
He llorado mucho, a solas, cuando me metía en la cama por las noches y recordaba las situaciones que había vivido ese día, en el coche, de camino al trabajo cuando más solo me sentía... mirándome al espejo cada mañana ...
Ahora no tengo ningún problema de hablar de todo esto a excepción de cuando nombramos a la peque.
Es muy triste lo que estamos viviendo y ella, con su edad y en su mundo, aunque a veces se da cuenta de que hay "tensión" en la casa, no sospecha lo que está sucediendo y menos ahora que hemos estado más de dos semanas de vacaciones con ella todo el día, haciendo deberes pero también jugando y compartiendo esos momentos que solo un padre que está a punto de abandonar el hogar familiar sabe disfrutar.
Aunque Sara y yo estamos pasando por un momento de tranquilidad, aún no hemos dado el paso de decírselo a la peque.
Supongo que al principio será duro (para todos) pero como todo el mundo dice, los niños son los primeros que se adaptan a los nuevos cambios, y al igual que no le costó mucho volver a dormir en su habitación (después de más de un año durmiendo en la "cama grande" con su madre) el que su padre no duerma en casa tampoco creo que sea muy traumático.
Porque lo que queremos es una custodia compartida, aunque oficialmente haya unas fechas definidas, habrá libertad para, con un orden para no desestabilizar a la peque, poder modificar los días, horarios, etc. y hacer que sea como el día a día de hoy, y sobre todo que pase el mayor tiempo posible con los dos, que los dos seamos los que vamos con ella a las actividades, hagamos los deberes, etc
Yo tenía previsto irme a casa de mis padres esta semana, pero Sara no se decide a hablar con la peque (sigue con esa actitud cobarde) y aunque la psicóloga nos aconsejó decírselo durante las vacaciones para que no fuera un golpe en periodo escolar, también es cierto que en estas fechas "tan señaladas" da un poco de palo decirle que a su padre los Reyes Magos le "han echado de casa"...
He llorado mucho, a solas, cuando me metía en la cama por las noches y recordaba las situaciones que había vivido ese día, en el coche, de camino al trabajo cuando más solo me sentía... mirándome al espejo cada mañana ...
Ahora no tengo ningún problema de hablar de todo esto a excepción de cuando nombramos a la peque.
Es muy triste lo que estamos viviendo y ella, con su edad y en su mundo, aunque a veces se da cuenta de que hay "tensión" en la casa, no sospecha lo que está sucediendo y menos ahora que hemos estado más de dos semanas de vacaciones con ella todo el día, haciendo deberes pero también jugando y compartiendo esos momentos que solo un padre que está a punto de abandonar el hogar familiar sabe disfrutar.
Aunque Sara y yo estamos pasando por un momento de tranquilidad, aún no hemos dado el paso de decírselo a la peque.
Supongo que al principio será duro (para todos) pero como todo el mundo dice, los niños son los primeros que se adaptan a los nuevos cambios, y al igual que no le costó mucho volver a dormir en su habitación (después de más de un año durmiendo en la "cama grande" con su madre) el que su padre no duerma en casa tampoco creo que sea muy traumático.
Porque lo que queremos es una custodia compartida, aunque oficialmente haya unas fechas definidas, habrá libertad para, con un orden para no desestabilizar a la peque, poder modificar los días, horarios, etc. y hacer que sea como el día a día de hoy, y sobre todo que pase el mayor tiempo posible con los dos, que los dos seamos los que vamos con ella a las actividades, hagamos los deberes, etc
Yo tenía previsto irme a casa de mis padres esta semana, pero Sara no se decide a hablar con la peque (sigue con esa actitud cobarde) y aunque la psicóloga nos aconsejó decírselo durante las vacaciones para que no fuera un golpe en periodo escolar, también es cierto que en estas fechas "tan señaladas" da un poco de palo decirle que a su padre los Reyes Magos le "han echado de casa"...
martes, 20 de diciembre de 2011
Y empezamos con el mediador...
Quizás las personas que no conozcan a nadie que se haya separado o que no hayan pasado por esto no tienen ni idea de los nombres tan evidentes que se usan en el argot, pero aquí no se lo han currado nada, así que la persona que intercede entre las dos partes se llama "mediador".
Y la verdad es que todo es tan sencillo como la palabra.
Dos personas han decidido no seguir juntas y ahora tienen que dividir todo lo que tienen en común (bienes materiales) y repartir lo más preciado para ambos (sus hijos).
En nuestro caso (por el momento) creemos que lo que debe imperar es el "buen rollo" y la cordialidad... discutir no lleva a buen puerto y aunque tendremos que conseguir acuerdos y dejar constancia por escrito de las normas "oficiales" que van a definir nuestra separación, de momento, intentaremos que prime la comunicación y que nos vayamos adaptando a las circunstancias como hasta ahora pero cada uno por su lado e intentando que la peque no sufra.
Cuando llegamos a ver al mediador me pareció una persona bastante cordial, tranquila, que nos explicó para que habíamos ido allí, y básicamente nos dio las pautas para redactar un contrato privado por el cual nos repartiremos todo lo que compartíamos hasta ahora.
Nos comentó que teníamos que hacer una lista de gastos y separar los comunes como pareja, los comunes con respecto a la niña y los extraordinarios con respecto a la niña también.
Hay cosas que son muy claras y fáciles de cuantificar, pero otras no lo son tanto y tendremos que valorar según que gastos y cosas como lo haremos... porque como he dicho antes ahora lo tenemos claro pero el mediador nos insiste en que hay que dejarlo todo muy claro explicado en el documento que redactaremos entre los dos y que nos servirá en caso de duda como consulta.
En la siguiente sesión hablamos también del tiempo que pasaremos con la niña... por el momento se quedará en casa con su madre y yo "emigraré" a casa de los abuelos... se que va a ser duro, pero ahora también necesito pasar el mínimo tiempo solo y estar arropado por los míos y aunque en algún momento necesitaré mi espacio creo que no lo voy a llevar muy mal... todo se verá.
Es complicado plantear las vacaciones del año que viene con tanta antelación ¿verdad? y sobre todo flipamos cuando nuestros jefes nos preguntan nada más volver del descanso de Semana Santa para tener un calendario lleno de colores con el planning de las vacaciones de su departamento... pues ahora intenta planificar los días libres que tiene tu hija durante todo el curso, las vacaciones de Semana Santa, Navidades, etc., fiestas locales (que no coinciden con tus fiestas porque trabajas en otra población), y sobre todo las vacaciones de verano.
Hasta ahora cuando terminaba el curso, la peque "abandonaba el nido" para pasar la mayor parte del verano con los abuelos en la playa... ahora tenemos que cuadrar fechas para ver como no repartiremos todo este tiempo... es muy fuerte y muy frío hablar de esto y me gusta pensar que no vamos a tener problemas de entendimiento y que nos apañaremos sin problemas, pero tiene que quedar constancia por escrito para el documento de referencia, así que tenemos bastantes deberes que hacer con este tema hasta llegar a una solución que nos agrade a los dos.
Y la verdad es que todo es tan sencillo como la palabra.
Dos personas han decidido no seguir juntas y ahora tienen que dividir todo lo que tienen en común (bienes materiales) y repartir lo más preciado para ambos (sus hijos).
En nuestro caso (por el momento) creemos que lo que debe imperar es el "buen rollo" y la cordialidad... discutir no lleva a buen puerto y aunque tendremos que conseguir acuerdos y dejar constancia por escrito de las normas "oficiales" que van a definir nuestra separación, de momento, intentaremos que prime la comunicación y que nos vayamos adaptando a las circunstancias como hasta ahora pero cada uno por su lado e intentando que la peque no sufra.
Cuando llegamos a ver al mediador me pareció una persona bastante cordial, tranquila, que nos explicó para que habíamos ido allí, y básicamente nos dio las pautas para redactar un contrato privado por el cual nos repartiremos todo lo que compartíamos hasta ahora.
Nos comentó que teníamos que hacer una lista de gastos y separar los comunes como pareja, los comunes con respecto a la niña y los extraordinarios con respecto a la niña también.
Hay cosas que son muy claras y fáciles de cuantificar, pero otras no lo son tanto y tendremos que valorar según que gastos y cosas como lo haremos... porque como he dicho antes ahora lo tenemos claro pero el mediador nos insiste en que hay que dejarlo todo muy claro explicado en el documento que redactaremos entre los dos y que nos servirá en caso de duda como consulta.
En la siguiente sesión hablamos también del tiempo que pasaremos con la niña... por el momento se quedará en casa con su madre y yo "emigraré" a casa de los abuelos... se que va a ser duro, pero ahora también necesito pasar el mínimo tiempo solo y estar arropado por los míos y aunque en algún momento necesitaré mi espacio creo que no lo voy a llevar muy mal... todo se verá.
Es complicado plantear las vacaciones del año que viene con tanta antelación ¿verdad? y sobre todo flipamos cuando nuestros jefes nos preguntan nada más volver del descanso de Semana Santa para tener un calendario lleno de colores con el planning de las vacaciones de su departamento... pues ahora intenta planificar los días libres que tiene tu hija durante todo el curso, las vacaciones de Semana Santa, Navidades, etc., fiestas locales (que no coinciden con tus fiestas porque trabajas en otra población), y sobre todo las vacaciones de verano.
Hasta ahora cuando terminaba el curso, la peque "abandonaba el nido" para pasar la mayor parte del verano con los abuelos en la playa... ahora tenemos que cuadrar fechas para ver como no repartiremos todo este tiempo... es muy fuerte y muy frío hablar de esto y me gusta pensar que no vamos a tener problemas de entendimiento y que nos apañaremos sin problemas, pero tiene que quedar constancia por escrito para el documento de referencia, así que tenemos bastantes deberes que hacer con este tema hasta llegar a una solución que nos agrade a los dos.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Fuimos juntos al psicólogo...
El viernes pasado fui con Sara a Centro de Atención a la Familia (CAF) nos dijo como debíamos decirselo a la peque y el finde estuvimos jodidos los dos.
Es normal, pero yo quiero ser realista, esto no va a ningún lado y va a ser peor, así que cuando le planteé que me iba a casa de mis padres en unas semanas, que vendíamos lo que no íbamos a utilizar nunca más y partíamos las cosas pasó un día fatal... incluso lloró, cosa que no ha hecho delante de mí en todo este tiempo...
Yo me asombré de mi capacidad de aguantar las lágrimas mientras hablábamos de esto, que es muy duro y yo soy de lágrima fácil, pero creo que mi mente ha tomado una decisión y cuando estás convencido de una cosa, tu cuerpo se prepara.
Por la noche, cosa que no pasaba desde hace años, me buscó... pensé que fue un acercamiento de posturas, pero al día siguiente la actitud cambió, muy fría, otra vez distante, le pregunté y me dijo que había sido un polvo y nada más... JODER QUE LÍO TENGO EN LA CABEZA!!!!
En fin, la semana que viene con el puente intentaré organizar un poco la que será de nuevo mi habitación en casa de mis padres y, de momento, me iré a ver que pasa... pero tiene un problema personal y no quiere arreglarlo y a mi no me arrastra más... lo que me fastidia es el lío que podamos hacer a la peque, que está en un curso donde empieza a formarse una base y no le va a venir bien, pero creo que es peor que vea la tensión en el ambiente y pueda llegar a pensar que la culpa es suya y eso tengo que evitarlo por todos los medios.
Es el principal problema a evitar: que la peque piense que nuestra separación es por su culpa... no sé como voy a sacar fuerzas para explicarle todo esto sin que me note triste, trasmitiendole que ella no tiene culpa alguna, que todo va a pasar y que ahora la única diferencia es que papá va a dormir en otra casa pero que la quiere igual o más que antes, que la llevaré a sus actividades extraescolares como siempre, que la ayudaré con los deberes y que todo va a ser como antes con respecto a ella, pero que sus papás ya no están juntos pero que tenemos una niña preciosa en común y que debemos llevarnos bien.
Hemos pedido cita ya con mediación familiar para que nos aconsejen en la separación de mutuo acuerdo con custodia compartida, también con el abogado para estar bien asesorados y otra vez con el psicólogo para ver como va la cosa... al fin y al cabo también planteamos la pregunta de qué pasará si todo se arregla (la esperanza es lo último que se pierde) y ella dijo que no pasa nada, que todo se archivará y punto...
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jueves, 7 de abril de 2011
Psicología y otras adicciones
Por fin me decidí a visitar a un psicólogo especialista en temas de pareja.
La sensación mientras cruzaba la ciudad era una mezcla de hambre (fui desde la ofi directamente) mezclada con nervios de algo que desconoces, que no controlas y que no sabes por donde va a salir.
Nada más llegar una señorita muy amable me invitó a rellenar unos papeles y me pregunto por mi esposa. Ja, que ilusa, mi mujer no iba a aparecer por allí, ella no tiene ningún problema, el problema lo tengo yo.
Le indiqué que venía solo y pasé a una sala de espera donde había varias personas rellenando el mismo papel que yo.
Es duro definir en pocas palabras algo que se está "cocinando" (espero que no me inspeccionen) desde hace meses, pero fui sincero en mi declaración y puse tanto lo bueno como lo malo.
A los 5 minutos vino a buscarme una señora, fuimos a su despacho y mientras leía lo que había escrito me dijo que le contara mi problema.
Se me puso un nudo en la garganta, ya que contar tu vida íntima con detalles a una persona que no conoces es duro, pero una vez que arranqué lo escupí todo, tan sólo no tuve fuerzas (más bien fue por vergüenza) de expresar mis sentimientos (básicamente llorar) aunque ella me invitó a hacerlo.
Una vez que le conté la historia me preguntó si yo quería arreglar la situación. Por supuesto que le contesté que sí, aunque la distancia de los últimos meses ha hecho que no sienta lo mismo por Sara, mi intención es que ella me perdone todo el daño que la he hecho, pero también que cambie en las cosas que falla, porque está claro que nadie es perfecto y me dijo que para eso tenía que acompañarme ella, escucharla y ponernos unos "ejercicios" para practicar hasta la siguiente sesión y ver como iba el "asunto".
Por otro lado, me dijo que si no tenía remedio la situación había dos posibilidades: separación pura y dura presentando demanda directamente al juez (aquí los hombres tenemos todas las de perder) o ir a mediación familiar, tratar todos los temas de la separación con un profesional para que lleguemos a un acuerdo mutuo y que nadie salga "muy perjudicado".
Llegados a este punto me sentí como Luisma en su consulta, miré de reojo el reloj y vi que había transcurrido una hora... ¡joder, que puntualidad británica!
Me dio unos folletos para que se los enseñara a mi mujer y se despidió con un "Ánimo y mucha suerte" frío como un iceberg (lo que es la costumbre, a ti te cuesta un triunfo abrir la puerta del centro y a ella no le cuesta nada escuchar tus "miserias" y despedirse con un "Adiós" contundente e ir a buscar a otra pareja a la sala de espera)
Cuando salí me dirigí hacia el coche, me quité el abrigo, abrí la puerta y me senté. Mientras que me abrochaba el cinturón sentí unas tremendas ganas de llorar, de echarlo todo, de sacar todo lo que no había sido capaz de sacar delante de esa desconocida a la que estaba confesando mi relación de pareja.
Continuará...
La sensación mientras cruzaba la ciudad era una mezcla de hambre (fui desde la ofi directamente) mezclada con nervios de algo que desconoces, que no controlas y que no sabes por donde va a salir.
Nada más llegar una señorita muy amable me invitó a rellenar unos papeles y me pregunto por mi esposa. Ja, que ilusa, mi mujer no iba a aparecer por allí, ella no tiene ningún problema, el problema lo tengo yo.
Le indiqué que venía solo y pasé a una sala de espera donde había varias personas rellenando el mismo papel que yo.
Es duro definir en pocas palabras algo que se está "cocinando" (espero que no me inspeccionen) desde hace meses, pero fui sincero en mi declaración y puse tanto lo bueno como lo malo.
A los 5 minutos vino a buscarme una señora, fuimos a su despacho y mientras leía lo que había escrito me dijo que le contara mi problema.
Se me puso un nudo en la garganta, ya que contar tu vida íntima con detalles a una persona que no conoces es duro, pero una vez que arranqué lo escupí todo, tan sólo no tuve fuerzas (más bien fue por vergüenza) de expresar mis sentimientos (básicamente llorar) aunque ella me invitó a hacerlo.
Una vez que le conté la historia me preguntó si yo quería arreglar la situación. Por supuesto que le contesté que sí, aunque la distancia de los últimos meses ha hecho que no sienta lo mismo por Sara, mi intención es que ella me perdone todo el daño que la he hecho, pero también que cambie en las cosas que falla, porque está claro que nadie es perfecto y me dijo que para eso tenía que acompañarme ella, escucharla y ponernos unos "ejercicios" para practicar hasta la siguiente sesión y ver como iba el "asunto".
Por otro lado, me dijo que si no tenía remedio la situación había dos posibilidades: separación pura y dura presentando demanda directamente al juez (aquí los hombres tenemos todas las de perder) o ir a mediación familiar, tratar todos los temas de la separación con un profesional para que lleguemos a un acuerdo mutuo y que nadie salga "muy perjudicado".
Llegados a este punto me sentí como Luisma en su consulta, miré de reojo el reloj y vi que había transcurrido una hora... ¡joder, que puntualidad británica!
Me dio unos folletos para que se los enseñara a mi mujer y se despidió con un "Ánimo y mucha suerte" frío como un iceberg (lo que es la costumbre, a ti te cuesta un triunfo abrir la puerta del centro y a ella no le cuesta nada escuchar tus "miserias" y despedirse con un "Adiós" contundente e ir a buscar a otra pareja a la sala de espera)
Cuando salí me dirigí hacia el coche, me quité el abrigo, abrí la puerta y me senté. Mientras que me abrochaba el cinturón sentí unas tremendas ganas de llorar, de echarlo todo, de sacar todo lo que no había sido capaz de sacar delante de esa desconocida a la que estaba confesando mi relación de pareja.
Continuará...
martes, 8 de febrero de 2011
If you're in doubt, flat out!
He querido titular esta entrada con un pequeño homenaje a un genio de los rallies: Colin McRae.
Su traducción literal es: "Si tienes dudas, acelera a fondo"... me parece una buena cita y yo la aplico muchas veces cuando voy conduciendo y ves al típico que va despacio, dudando, no sabes si buscando aparcamiento o es que es un dominguero de pro... en estos casos piso a fondo y me quito de en medio... si puedo, claro.
Esto se puede hacer más fácilmente en carretera que en ciudad, por supuesto, y me encanta el momento justo en que desapareces y te queda una sensación de alivio por lo que hubiera podido pasar o provocar un "elemento" de estos...
Pues bien, si en el tema de conducción esta cita viene al pelo (al fin y al cabo este tío se dedicaba a esto) en el terreno sentimental el tener dudas no invita a acelerar nada o al menos a mi me pasa así.
A veces estoy en casa y tengo una sensación de buen rollo que me incita a olvidarme de todo y disfrutar el momento, incluso siento que Sara siente lo mismo pero se lo guarda y ahora me da miedo dar un paso adelante de acercamiento, aunque el cuerpo me lo pide y su mirada me incita a besarla o abrazarla, pero luego, un segundo después me contengo y me retraigo y me invade una sensación de mal estar que me hace hasta perder el sueño en caso de que esta situación ocurra justamente antes de irnos a la cama.
Su traducción literal es: "Si tienes dudas, acelera a fondo"... me parece una buena cita y yo la aplico muchas veces cuando voy conduciendo y ves al típico que va despacio, dudando, no sabes si buscando aparcamiento o es que es un dominguero de pro... en estos casos piso a fondo y me quito de en medio... si puedo, claro.
Esto se puede hacer más fácilmente en carretera que en ciudad, por supuesto, y me encanta el momento justo en que desapareces y te queda una sensación de alivio por lo que hubiera podido pasar o provocar un "elemento" de estos...
Pues bien, si en el tema de conducción esta cita viene al pelo (al fin y al cabo este tío se dedicaba a esto) en el terreno sentimental el tener dudas no invita a acelerar nada o al menos a mi me pasa así.
A veces estoy en casa y tengo una sensación de buen rollo que me incita a olvidarme de todo y disfrutar el momento, incluso siento que Sara siente lo mismo pero se lo guarda y ahora me da miedo dar un paso adelante de acercamiento, aunque el cuerpo me lo pide y su mirada me incita a besarla o abrazarla, pero luego, un segundo después me contengo y me retraigo y me invade una sensación de mal estar que me hace hasta perder el sueño en caso de que esta situación ocurra justamente antes de irnos a la cama.
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