viernes, 27 de mayo de 2011
Finde primaveral
Lo ideal es que sus papis hubieran preparado algo "especial"... una cena romántica después de ir al cine a ver una buena peli, o una escapada de fin de semana a la montaña o a una sesión de spa con masaje tal y como hacíamos antes, pero no, esa no es la previsión.
La previsión es... ninguna, se improvisará sobre la marcha, la no-comunicación es lo que prima en nuestra relación actual, ya no es cuestión de dar explicaciones a nadie de lo que vaya a hacer, sino que el solo hecho de decir algo parece una justificación y yo no las pido y tampoco me gusta que me las pidan.
Sara ha llamado a dos amigas suyas para quedar el sábado por la tarde-noche... yo no tengo plan (todavía) y aunque el tiempo no parece que acompañe no estoy dispuesto a quedarme en casa solo todo el finde dándole vueltas al coco.
El lunes intentaré resumir lo bien (o mal) que fue este fin de semana en el que lo ideal es que hubiera un acercamiento como pareja al tener todo el tiempo para nosotros dos solos y que parece que lo que vamos a tener es un poco más de distanciamiento al hacer cada uno lo que quiera por su cuenta (y os aseguro que no soy yo el que quiere eso).
En fin, es lo que hay, tendré que sacar fuerzas de donde apenas quedan y tirar p'alante... además, mis antiguos compañeros de instituto están organizando una KDD a través de feisbuk y puede ser una manera interesante de olvidarme de todo y recordar grandes momentos (hace casi 20 años que no veo a la mayoría...)
Buen fin de semana
jueves, 13 de enero de 2011
La acampada donde surgió la chispa
Intenté quedar guay como anfitrión y compré bebida y preparé un piscolabis (me encanta esta palabra) para organizar la acampada... cuando nos íbamos Mario y yo bastaban unos sacos, esterillas, una nevera y poco más... cuando vas con chicas las necesidades son otras: colchón hinchable, archiperres de cocina, sillas, mesas, y un largo etcétera que hizo que tuviéramos que coger un remolque para evitar ir en 10 coches...
Esa tarde conocí a Sara.
Al final en un barrio no muy grande todo el mundo conoce a todo el mundo, pero jamás había hablado con las amigas de Lara. La sorpresa fue agradable, porque aunque en principio pareció muy seria y poco comunicativa, según avanzaba la tarde, empezó a participar en la organización y me pude dar cuenta de que sabía de lo que hablaba... las otras amigas eran totalmente urbanitas pero Sara conocía el tema de la acampada.
Mario estuvo perdido un rato con Lara, supongo que él en ese momento sólo pensaba en comprar condones para el puente, se lo perdoné, aunque me sentó un poco mal al principio tener la responsabilidad del grupo, pero luego uno que es muy protagonista, le coge el gusto y se sube el ego cuando alguien reconoce un trabajo bien hecho.
martes, 11 de enero de 2011
Amistades peligrosas
miércoles, 15 de diciembre de 2010
La vuelta de Inglaterra
Visitas de rigor, vuelta a casa y a la rutina.
Muchos de mis amigos se habían ennoviado, a otros la universidad había trastocado mentalmente y un día haciendo una visita a un antiguo profe de inglés volví a ver a un compi con el que había tenido buena relación en clase pero con el que jamás había coincidido en ningún bar de marcha ni en ningún otro sitio que yo frecuentara.
Ese día me di cuenta que compartía muchos gustos (naturaleza, coches, fotografía...) y que aunque era un tío muy cordial, sus amigos estaban en la fase de desparramar y pasaban de ir con él a llenarse las botas de barro por el campo.
El caso es que quedamos para darnos una vuelta por el monte el sábado siguiente a primera hora.
Conocía (y conoce) muy bien la zona del alto Tajo. Me enseñó sitios flipantes donde poder ver volar los buitres, águilas y demás rapaces de la zona por encima de tu cabeza, cascadas escondidas, nidos de búhos reales, cuevas, parideras perdidas en mitad de la nada, etc.

En general esta zona está poco explorada, por su mala comunicación por carretera y por lo poco preparada para el turismo (en estos días un poco más, pero no mucho más), así que nos dedicábamos a recorrer solitarios caminos llenos de barro (ahora es cuando más de uno de mis lectores comprenderá una de mis aficiones favoritas) y no nos encontrábamos más que un pastor o a nadie en todo el día.

La amistad se hizo cada fin de semana más fuerte y nos tiramos dedicándonos a la fotografía de la naturaleza, al "barring" y a conocer nuevos sitios durante más de dos años.
Pero todo no todo el monte es orégano, por la tarde cuando volvíamos a casa y si no estábamos muy hechos polvo también quedábamos para salir de marcha.
Entonces cambiábamos su todoterreno por mi deportivo (no lo digo por fardar, no diré la marca ni el modelo, pero era así, un pacto entre caballeros), pensando en que así podríamos ligar algo... pero aún pasó algún tiempo hasta que los dos encontramos nuestra media naranja.
martes, 14 de diciembre de 2010
El comienzo
