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jueves, 12 de enero de 2012

Acuerdos

A principios de semana fuimos a otra sesión con el mediador.

Esta vez teníamos que hablar de horarios y reparto de tiempos con Elena, la peque (nombre ficticio)

Durante todas las vacaciones no hemos hablado del tema en ningún momento... porque estábamos de vacaciones y porque no hemos parado por casa, juntos y por separado, con la peque y sin ella.

Después de las sesiones anteriores la actitud de Sara cambió algo, parecía que empezaba a ver un poco la luz al final del túnel, pero nada... tan solo fue un espejismo de algo que deseaba que ocurriera.

Nuestra relación ha mejorado bastante, no hay esa tensión que hubo hasta antes de navidad, pero de vez en cuando hay algunos "picos" de tensión... yo intento controlarme todo lo que puedo pero ella no, cuando le da el arrebato explota y a veces pierde un poco los papeles en situaciones tan idiotas como por ejemplo la de ayer.

7 de la tarde, volvemos de clases de inglés y Sara está preparando la cena, unas tortillas de patatas. Elena ya hizo los deberes antes de ir a inglés pero le queda repasar un poco (está con las tablas de multiplicar). Yo tengo que hacer unas modificaciones de una web y Sara está atendiendo a la peque y a la sartén y yo no me entero que va a cuajar las tortillas mientras que Elena está constantemente preguntando dudas... Sara se desespera y entonces oigo maldecir en la cocina y dar golpes con platos y sartenes... la tormenta está a punto de caer, me acerco a ver que puedo hacer y entonces me dice que no puede estar a todo, etc.

Yo no sé que está haciendo todo a la vez si no estoy con ellas, y lo más lógico es que me hubiera llamado y también hay que decir que cuando la peque tiene una tarde tonta no hace más que llamar a su madre o su padre y puede llegar a desesperarte, pero es una niña, tiene inseguridades y le gusta que estén con ella mientras hace los deberes (a ésto la hemos estado acostumbrando nosotros y debemos ir poco a poco cambiando el chip).



Al final las tortillas no quedaron tan mal como ella pensó pero hubo un momento de tensión que se hubiera podido evitar... lo que me molesta es que ella piense que estaba navegando por internet haciendo el tonto y no valore que yo trabaje con el ordenador y se piense que estoy continuamente en el facebook o yo que sé...

De momento seguimos sin decirle nada a Elena, yo ya he hablado con mis padres que en el momento que hablemos con ella me iré a vivir a su casa (por el momento), pero Sara sigue teniendo dudas... no sé que tipo de dudas, la cosa está muy clara, al menos para mí: has dejado de querer a la persona con la que convives, ya no sientes lo de antes y lo mejor es que cada uno viva por su lado, llevándose bien y compartiendo todo lo común de buen rollo y ante todo lo que prima es el bienestar de Elena, que no se sienta sola, desplazada y que apenas note que sus padres ya no viven juntos.

En esta última sesión aclaramos el tema de los gastos comunes, extraordinarios y demás y también plantamos las bases de reparto de tiempos de Elena (cole, vacaciones, cumpleaños, fiestas...)

En la próxima cita nos enseñará un borrador del documento en el que nos basaremos en caso de no haber un entendimiento o de que falte el buen rollo que, de momento, impera en torno a este asunto.

martes, 11 de enero de 2011

Amistades peligrosas

Pasaron meses y un día que una antigua amiga se quedó sin plan (y sin novio ese finde) salió con nuestro grupo de amigos, entre los que se encontraba mi compi de andanzas por el campo.

No sé si fue por despecho, porque le gustaba o yo que sé el caso es que mi amigo se enrolló esa noche con mi amiga.

Me consta que se volvieron a ver entre semana, aunque hasta el fin de semana siguiente no pude comprobar que fue cierto.

A la salida de nuestro bar favorito (todo el mundo tiene un bar donde comenzar la fiesta), estaba el novio de mi amiga para pedir explicaciones.

Era (y supongo que lo seguirá siendo) un tipo violento de esos que no se amedrantan ante nadie y tras un par de empujones y muchos gritos parece que la vena se le deshinchó y todo se quedó en eso... bueno en eso y en que aparte de ser un chulo era un cornudo, de lo cual me alegré porque tampoco es que él no hiciera lo mismo cuando mi amiga salía con sus amigas.

Tras unas semanas de "separación" una víspera de puente mi amiga se puso en contacto conmigo para hacernos una propuesta: "¿Queréis veniros Mario (nombre ficticio) y tú de acampada con nuestro grupo de amigas?"

No tuvimos que pensarlo mucho, Mario porque pensó con su "otra" cabeza y a mí no me importaba hacer nuevas amistades...